Las estrellas más masivas del universo suelen nacer y evolucionar en sistemas binarios múltiples, es decir, en parejas o en grupos unidos por su gravedad mutua. Comprender cómo interactúan entre sí es clave para explicar desde su formación hasta el impacto que tienen en las galaxias de las que forman parte. El proyecto MONOS (Multiplicity Of Northern O-type Spectroscopic systems) busca estudiar estos sistemas en el cielo del hemisferio norte, combinando observaciones espectroscópicas (que permiten analizar la luz descompuesta en colores para medir velocidades de las estrellas y sus
En el marco del modelo cosmológico Lambda-CDM, las galaxias crecen mediante la acreción gradual de material y a través de fusiones con otras galaxias. Este escenario explica con éxito muchas estructuras cósmicas, pero tiene dificultades para dar cuenta de la existencia de numerosas galaxias espirales masivas que carecen de un bulbo central prominente, discos puros, en el Universo local. Comprender cómo se forman y sobreviven estos sistemas es también fundamental para situar en contexto a nuestra propia Galaxia, la Vía Láctea, que alberga también un bulbo de baja masa. En este estudio
En el modelo cosmológico estándar ( 𝜦 CDM), las galaxias son meramente las "puntas del iceberg" visibles, residiendo dentro de masivos e invisibles capullos de materia oscura conocidos como halos. Aunque estos halos dictan la evolución y el movimiento de las galaxias, medir su verdadero tamaño y masa ha sido durante mucho tiempo una de las tareas más desafiantes de la astrofísica. Un nuevo estudio publicado en Astronomy & Astrophysics por Claudio Dalla Vecchia e Ignacio Trujillo, del Instituto de Astrofísica de Canarias (IAC), propone un avance fundamental: una definición de "borde galáctico